
Con estudios en ciencias naturales, los especialistas señalan en su publicación que la incidencia de la paranoia se ha incrementando el último siglo. Antes, en Reino Unido, este mal sólo afectaba a 1% de la población (pacientes con esquizofrenia); ahora, de acuerdo con estudios, afecta a un cuarto de la población.
Ejemplos de este mal no son las personas que creen ser perseguidas por el gobierno o agencias de seguridad. Sufren paranoia quienes se preocupan irracionalmente sobre lo que piensan de ellos.
Después de 15 años de estudio esta enfermedad, Freeman ha encontrado ligas entre la paranoia y la urbanización, la globalización, migración, la riqueza mal distribuida, los medios de comunicación, las cámaras en las calles y el Internet. Y es que con tanta información, la población ahora piensa que es más susceptible a lo que la prensa publica en sus páginas.